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sábado, 14 de julio de 2018

Chihuahua: Enfermero asesinó a familia que le habia dinero para un transplante


“Siempre amó al prójimo, ayudaba a todos, familiares y amigos; apoyaba a la asociación civil Cedre y al Movimiento Familiar Católico; en Navidad compraba regalos para los niños de los orfanatos”. 

Chihuahua.-A unos días del asesinato de cinco integrantes de una familia, sus allegados rompieron el silencio y así recordaron a Daniela, una de las jóvenes que murió esa noche, presuntamente a manos de un enfermero del IMSS.

En la oscuridad de la noche del 30 de junio, en un domicilio del fraccionamiento Lomas Universidad, los Romero fueron asesinados.

La Historia de la familia asesinada

La familia habían pagado medio millón de pesos para conseguir un riñón que pudiera salvarle la vida a don Daniel, el abuelo. Jorge Alberto “N”, enfermero del Seguro Social, y un médico no identificado les habían ofrecido “acelerar” la intervención y saltar varios lugares en la lista de espera por el órgano.

Esa noche murieron a tiros Daniel Gregorio Romero Vega, de 65 años; Rita Armendáriz Barraza, de 62; sus hijas Daniela Romero Armendáriz, de 36, y María Romero Armendáriz, 32, así como su esposo Ricardo Chávez Pérez, de 32 años.

“Eran una familia trabajadora, Rita y Daniel dieron todo para sacar adelante a sus hijos. Ambos originarios de ranchos de Parral, vinieron a Chihuahua y vieron crecer sus tres hijas. 

Para sacarlas adelante el señor Romero tenía que laborar en dos trabajos, uno en la Junta Municipal de Agua y Saneamiento y otro en una maquiladora; además la señora Rita vendía varias cosas. Las pequeñas lograron ser profesionistas”, recordaron familiares.

Según la fiscalía, esa noche la familia citó al enfermero para exigirle la devolución del dinero, pues se lo entregaron meses atrás y no habían tenido noticias del trasplante. Sin embargo, una discusión terminó en tragedia, un intento por salvar la vida en muerte.

Las autoridades, que cuentan con información al parecer por una cámara de seguridad, saben que los Romero discutieron con Jorge, acto seguido éste sacó una pistola 9 mm y los asesinó, sin que tuvieran tiempo de defenderse. El único que salvó la vida fue un pequeño de 2 años, el hijo del matrimonio de Mary y Ricardo.

Los cuerpos fueron encontrados hasta la mañana siguiente por el esposo de Daniela; el enfermero fue detenido y se le atribuyen por lo menos siete homicidios, pues también comercializaba con plazas laborales en el IMSS, pero cuando no lograba conseguir tales vacantes asesinaba a quienes le pagaron por ellas.

Jorge Alberto era enfermero auxiliar del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), sin embargo tenía un poder inusitado en la institución: Podía vender plazas al personal y órganos para trasplante a los pacientes.

El hombre vivía rodeado de lujos producto de las jugosas ganancias que le dejaban sus actividades ilícitas, pero cuando no pudo cumplirle a sus “clientes” decidió matarlos. Hasta el momento las autoridades calculan que cometió por los menos siete homicidios en los últimos meses.

El corpulento enfermero laboraba en el Hospital General Morelos hasta antes de ser arrestado, ahí sus labores eran, entre otras cosas, ayudar a trasladar pacientes entre salas y laboratorios, hacer curaciones y llenar formatos. Jorge Alberto tenía un sueldo modesto que le permitiría vivir bien, pero con el cual jamás habría comprado los 10 autos de lujo y deportivos que tenía afuera de su casa.

Nada era un secreto, en el “Seguro” todo el personal sabía que Jorge tenía importantes conexiones con el sindicato y que por una fuerte cantidad de dinero conseguía “lugares”.

Sueños inconclusos 

Laura Soto, auxiliar administrativa de una pequeña clínica del IMSS, soñaba con tener un mejor ingreso. Supo de Jorge y lo contactó tras ver como varios de sus compañeros lograron ascender en tiempo record. La fórmula era fácil: Dependiendo del tipo de plaza deseada era la “tajada” para el sindicato, le explicó el enfermero.

Laura logró reunir 80 mil pesos, con lo que tendría “derecho” a un cargo en las oficinas centrales. Sin embargo, pasaron varias semanas y el ascenso no llegaba, al igual que Laura otros de sus compañeros, que también entregaron dinero a Jorge, se impacientaron. La Fiscalía estima por ese grupo recibió unos de 600 mil pesos.

El seis de diciembre Laura recibió la tan esperada llamada, Jorge se comunicó para decirle que todo estaba listo, que se verían al día siguiente cerca de las oficinas de la Delegación para hacer los trámites necesarios para obtener el nuevo puesto.

La mañana del día siete la joven esperaba encontrarse con el enfermero, pero halló la muerte. Desde un vehículo le dispararon a corta distancia; Jorge se cansó de que lo molestara.

Ilusión y tragedia

Daniel Gregorio Romero padecía diabetes, su calidad de vida era cada día peor. Era jubilado de la Conagua y desde hacía meses esperaba por un trasplante de riñón; sin embargo, ocupaba los últimos lugares de la lista de espera.

En un acto desesperado, los Romero contactaron con Jorge Alberto y un médico aún no identificado, quienes les hicieron saber que podían conseguir el riñón rápidamente y llevar a cabo el trasplante en el IMSS, sin necesidad de ser derechohabiente.

El acuerdo implicaba un pago de medio millón de pesos, sin embargo, al igual que con Laura, el enfermero incumplió y comenzaron los reclamos. El 30 de junio la familia Romero citó a Jorge en su casa para saber qué ocurriría con el trato.

Lo que ocurrió esa noche se desconoce públicamente, pero las autoridades señalaron que en un video de seguridad se aprecia como un hombre mató uno por uno a los cinco miembros de la familia, y finalmente “perdonó” la vida de un pequeño de dos años. Extraoficialmente se sabe que ese hombre era Jorge.

Su esposa, la cómplice

Este fin de semana, el Ministerio Público informó al juez que lleva el caso que la esposa del enfermero, Lizzeth C. S., participó en los crímenes y en la operación de la venta de plazas; sin embargo, actualmente se encuentra prófuga.

De igual forma, las autoridades buscan para su detención a Juan A., quien se desempañaba como encargado de la Bolsa de trabajo en el IMSS, y quien presuntamente era quien “colocaba” a las personas que sobornaban al enfermero.

En este mismo contexto, la delegación estatal del IMSS informó que este fin de semana fue revocado el contrato laboral de Jorge Alberto, al tiempo que se inició una investigación interna para determinar si hay más personal involucrado en la venta de plazas.

Señaló que por el momento no se puede brindar más detalles, pero que se sancionará a todo aquel que haya participado en hechos delictivos o violentado las normas de la institución. El IMSS aseguró que las plazas son ofertadas directamente por el sindicato, de tal forma que es éste el que define los primeros filtros para la contratación de personal.

Tiempo después, el cuatro de enero, fue asesinado Jonathan González. El crimen parecía tener un clara línea de investigación: Se trataba de un ex agente ministerial, quien seguramente había sido objeto de una venganza del crimen organizado.

Meses después las autoridades desenmarañaron la historia: Antes de ingresar a las filas policiacas, González laboraba como auxiliar en las oficinas del IMSS, cargo del que solicitó licencia (para mantener la plaza) y al que planeaba regresar en unos días.

La hipótesis que se tiene es similar a lo ocurrido con Laura. En este caso las investigaciones apuntan a que Jonathan volvería al IMSS, pero había pagado para tener un mejor puesto a su regreso.
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