lunes, 3 de julio de 2017

Tras asesinato de niños y sus padres, familiares no duermen por miedo


Aunque hace una semana la señora Flora Martínez Osorio, de 55 años de edad, perdió a seis integrantes de su familia, su corazón no alberga odio ni rencor; en cambio, pide a Dios por los autores de este crimen y asegura que no quiere justicia.

“Yo la verdad, lo pongo en manos de Dios. No pido nada, no estamos pidiendo justicia, solamente encomendamos a Jesucristo a quien lo hizo, porque lo más grande es la justicia de Dios. Si nosotros ponemos la demanda, qué vamos a decir si ni lo vimos; sólo supimos cuando ya estaban muertos”, dijo.

Ahora, lo único que solicita la familia es seguridad, pues esta mujer asegura que por miedo no puede dormir y por eso espera que haya patrullajes en los alrededores de su domicilio.

En el patio de la vivienda ubicada sobre la avenida Miguel de la Madrid, de la colonia Nueva Calzadas, se encuentran expuestas al sol seis cruces de cemento que este lunes serán llevadas al panteón Lomas de Barrillas, donde reposan los restos de Clemente Martínez Martínez, Martidiana Pech, Guadalupe de 6 años, Daniel de 5, Ángel de 4 y Joselín de 3.

El domingo, se celebró una ceremonia para recordar a los Martínez Pech, pues ellos eran miembros de la Iglesia de Jesucristo, según relató la señora Flora.

Doña Flora indicó que su hijo Clemente tenía tres semanas viviendo en la casa donde fue asesinado y anteriormente vivió en la calle San Juanico.

“El viernes vinieron, todo el día estuvieron aquí; mi nuera lavó su ropita y se fue a su casa que acababan de rentar. Apenas tenían tres semanas ahí y mira lo que pasó. Se fueron a vivir ahí, porque la dueña del terreno tenía un lavado y les dijo que les iba a echar la mano. Los niños también trabajaban lavando carros”, explicó.

Ese mismo viernes, Clemente llegó a casa de su madre, le dijo que tenía mucho calor y se acostó en el piso del patio y durmió durante una hora.

Cuando despertó, le dijo a su madre que se sentía mal y según la señora Flora, lo vio preocupado.

“Es que dijo que se le bajó la presión y además, estaba malo del colesterol. Tenía un soplo en el corazón, yo hasta le fui a comprar una coca”.

Al día siguiente, el de su muerte, Clemente pasó frente a la casa de su mamá acompañado de su hija mayor, Gabriela, pues fueron a comprar un garrafón de agua.

“Cuando pasaron de regreso, le pregunté si iban a venir a comer y me dijo que sí, que sólo iban a dejar el garrafón; eso fue como a las tres de la tarde. Cuando vi que no volvían dije: si a las cinco no vienen yo voy. Nunca vinieron”, agregó.

Flora sólo volvió a saber de sus seres queridos cuando los vecinos le avisaron que estaban muertos. Asegura que su hijo no estaba “metido en nada”, de lo contrario, habría tenido cómo mantener a sus hijos.

“Ellos no tenían nada, no tenían ni cama, dormían en el suelo. Ese mueble que salió -en el video- era regalado”, finalizó.
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2 comentarios :

  1. Que poca madre pobre familia dios les de pronta resignación y a esos hijos de su puta madre quemenlos vivos

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  2. Que poca madre, que manos de Dios busquen ojetes y matenlos por asesinos.

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