miércoles, 19 de julio de 2017

JavierDuarte y el cómplice que lo puede hundir: AlfonsoOrtega, PIEZA CLAVE

De todos sus cómplices, al que más teme Javier Duarte es Alfonso Ortega, testaferro que abría y cerraba cuentas, creaba empresas de papel, invertía en bienes y propiedades —hasta en el yate Aquariva Súper— y que implicó a Karime Macías en el saqueo a Veracruz.

Alfonso Ortega, sabe Javier Duarte, es la clave del caso, la llave que abre la reja o que lo refunde en prisión hasta que su vejez lo alcance.

Alfonso Ortega, pide el ex gobernador de Veracruz, debe comparecer en la audiencia del sábado 22, en un último esfuerzo para evitar que se le vincule a prisión. Sabe que si derrumba la imputación, quedará en libertad.

Concluido el trámite de extradición, fue remitido por el gobierno de Guatemala este lunes 17. Llegó horas después a la Ciudad de México, trasladado al Reclusorio Norte y enfrentado a su primera audiencia ante el juez, que al final le decretó prisión preventiva de dos años.

Adusto el gesto, con seriedad de funeral, Javier Duarte ya no muestra la sonrisa y la burla en los labios. No saluda a los medios ni departe con los periodistas. Dejó el show atrás, el tono soberbio al hablar.

No teme a Moisés Mansur, ni a José Juan Janeiro, ni a José Bandín, ni a Tarek Abdalá, ni a sus secretarios de Finanzas y Planeación. Le teme a Ortega por lo que ya habló ante la Procuraduría General de la República y lo que pudiera terminar de cantar.

Ortega, ante la PGR, fue letal. Ahí reveló la “extracción” de dinero público. Ahí, la creación de empresas de papel. Ahí, la saturación de dinero en efectivo hasta que las tuberías financieras terminaron por reventar. Ahí, la mano siniestra de Karime Macías Tubilla, decidiendo qué empresas fortalecer, qué acciones pasar a su nombre, qué inversiones aumentar, qué negocios esfumar.
Lo que diga Alfonso Ortega de Karime Macías —sabe Javier Duarte—, es la muerte.

De todos los testigos en contra, al que Javier Duarte quiere frente a él es a Alfonso Ortega, implicado en compra de terrenos ejidales en Campeche, en firmas que adquirían bienes, entre ellos el yate Aquariva Super, a la “altura de su investidura”, pregonaba el locuaz ex gobernador, en el que surcó las aguas del Papaloapan; los fraccionamientos inmobiliarios en Miami, Florida, Estados Unidos, comprando a precio de remate casas y condominios.

Sus palabras ante la PGR, sabe Javier Duarte, son ácido en el juicio que lo mantiene en prisión, usando una red de prestanombres que incluye familiares, amigos, subalternos y hasta personas que ignoraban que su identidad fue robada para consumar el atraco a Veracruz.

Entre las 19 pruebas usadas por la PGR para lograr la extradición a México y someterlo a juicio, reveladas el 4 de julio, sustentadas en testimonios de allegados a Javier Duarte, destacan las de Janeiro, Mansur, el ex secretario de Seguridad Pública, el falso general Arturo Bermúdez Zurita, y Alfonso Ortega. 

En las pruebas 5 y 6 se establece lo siguiente:

“Prueba 5: Entrevista escrita y en audio con Alfonso Ortega López, ex colaborador de Duarte. Según el fiscal, esta conversación fue el 12 de octubre de 2016 y en ella Ortega habló del uso de recursos públicos con fines privados, así como de su desvío y ocultamiento.

“Prueba 6: Entrevista ministerial con Ortega, el 12 de diciembre de 2016, en la que refirió la constitución de empresas fachada para las operaciones ilícitas”.

En las pruebas de la 11 a la 18 se vuelve a sustentar el rol que jugó Ortega para saquear y blanquear los dineros robados a Veracruz:

“Prueba 11: Escritura pública de la compraventa realizada entre Ortega y la empresa Terra Urbanizaciones y Desarrollos Inmobiliarios. En esa operación —en la que Ortega fungió como vendedor—, estuvieron 

involucradas cuatro parcelas del ejido Lerma, en Campeche.

“Según la fiscalía guatemalteca, con este documento se acredita que Duarte encabezó una red para apropiarse de bienes de manera ilegal. Al respecto, él aseguró este martes que eso es falso y que no es ni ha sido ejidatario.

“Prueba 12: Documentación sobre la venta de un yate, de la empresa Ferretti a la empresa Alpargata, cuyo propietario es Ortega.

“Prueba 13: Escritura pública de la constitución de la empresa Roor, cuyos únicos socios son Ortega y Mario Rosales Mora.

“Prueba 14: Escritura pública de la operación de compraventa a través de la cual Roor compró una propiedad en la calle de Sierra Fría, en Lomas de Chapultepec. Según el fiscal, este documento respalda lo dicho por Ortega en entrevistas con autoridades.

“Prueba 15: Contratos de compraventa de cuatro departamentos en la zona turística de Ixtapa Zihuatanejo, en Guerrero, adquiridos entre 2010 y 2012 y cuyos dueños son Mansur, Ortega y Janeiro.

“Se acredita la compra de estos inmuebles por instrucción del señor Javier Duarte y las negociaciones realizadas por Moisés Mansur.

“Prueba 16: Documentación relacionada con la adquisición de las 21 parcelas del ejido Lerma: cuatro por Ortega, tres por Janeiro, nueve por Mansur y cinco por Rafael Gerardo Rosas.

“(Con esto) se acredita un complejo cúmulo de estrategias operativas que permitió a las personas involucradas por órdenes de Javier Duarte la consecución de su objetivo, que fue la introducción de dinero a instrumentos financieros, aparentando que eran producto de una actividad comercial lícita”, dijo el fiscal Galdámez.

“Prueba 17: Estados de cuenta de pagos con motivo de la compraventa de las 21 parcelas, que respaldan la transferencia de dinero y que fueron analizados por peritos contables de la PGR.

“Prueba 18: Dictamen de contabilidad emitido por los peritos de la PGR Jorge Moreno y Gonzalo Pedraza, quienes dieron cuenta de los flujos de dinero por la compraventa de las parcelas, a través de operaciones bancarias realizadas por Consorcio Brades a favor de Mansur, así como de operaciones bancarias de Terra a favor de Ortega”.

Otras referencias, extraídas de su declaración a la PGR las hizo públicas el diario Reforma en 2016:

“Como parte del blanqueo de 253 millones de pesos, realizado por el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, también adquirió tiempos compartidos en el Hotel St. Regis, en Nueva York, con un costo de más de millón y medio de dólares, declaró su prestanombres y abogado fiscal, Alfonso Ortega.

“El periódico Reforma publicó que en su declaración el abogado fiscal llevó a cabo la adquisición de los tiempos compartidos e hizo el pago al hotel, a través de una serie de operaciones realizadas desde el año 2011. Esta figura de ‘tiempos compartidos’ permite al propietario pasar 28 noches al año en el Hotel ST. Regis.

“Javier Duarte ordenó a Alfonso Ortega constituir la sociedad incorporada Siamese Twins Inc. en Estados Unidos para adquirir unidades en propiedad fraccional del exclusivo hotel neoyorkino.

“El periódico Reforma refiere que a través de Siamese Twins Inc., y de sus testaferros, Javier Duarte compró las unidades de tiempos compartidos 1135-34 y 1135-31, en 410 mil dólares cada una, además de la unidad 935-24, en 400 mil dólares.

“En su declaración ante la PGR, Alfonso Ortega menciona que están involucrados los abogados Nader Ahari y José Juan Janeiro, éste último es señalado por las autoridades como operador financiero de Javier Duarte y fue quien hizo el depósito en dólares al hotel.

“La PGR en su investigación refiere que los datos aportados por Alfonso Ortega coinciden con una adquisición que aparece en la página electrónica de la Oficina del Registro Público del Departamento de Finanzas de Nueva York.

Le siguió el diario La Jornada. En ella Ortega implica a Karime Macías:

“Alfonso Ortega declaró que en diciembre del año 2012 la esposa del ex gobernador, Karime Macías Tubilla, le ordenó endosar en blanco las acciones de todas las empresas que abrió en Estados Unidos para adquirir inmuebles, tiempos compartidos y todo tipo de bienes, incluidas las de la compañía con que compró la lancha Aquariva Super de 790 mil dólares (casi 10 millones de pesos).

“Ante la PGR, el prestanombres dijo que esta instrucción se la dio Karime Macías cuando acudieron a un viaje de vacaciones a Aspen, Colorado, donde acompañó a la familia y se hospedaron en el St. Regis Aspen Resort. Ahí Karime Macías le dijo a Alfonso Ortega que ellos ‘querían resguardar sus inversiones y mantenerlas a salvo, señala el diario Reforma.

“El abogado fiscal del gobernador, señaló en su declaración ante la PGR que en el año 2008 Javier Duarte ocupó la crisis inmobiliaria de Estados Unidos para comprar remates de bienes valuados con un costo de entre 80 y 120 mil dólares, localizados en Miami, Florida.

“Esto ocurrió porque en Estados Unidos se originó una crisis y el sector inmobiliario puso ofertas de bienes y las Cortes subastaban casas para recuperar préstamos y créditos hipotecarios, por lo que las adquirieron para después ponerlas a la renta”.

Sabe Javier Duarte que Alfonso Ortega es la clave del caso. Si en la audiencia del sábado 22 no diluye la acusación, estará perdido.

Por las manos de Alfonso Ortega pasaron miles de millones, lo robado a las arcas públicas, y de ahí al blanqueo, atestando las tuberías financieras, comprando bienes, vendiéndolos, volviendo a comprar, las veces que fuera para camuflar su origen ilegal.

Ni Mansur, ni Janeiro, ni Bandín, ni Rosas Bocardo, el de los terrenos de Campeche, ni doña Cecilia de Ochoa, madre del ex gobernador, ni sus hermanos, ni los Macías, los Tubilla, nadie operó tan a fondo en la red de corrupción de Javier Duarte como Alfonso Ortega, el abogado fiscalista que un día, sin más, sintió la amenaza por pretender abrirse.

Su silencio es oro. Su vida —o su muerte—, una solución drástica.

Ortega es el cómplice que lo puede hundir.

'Sabes de dónde viene el dinero...'
Alfonso Ortega busca la proteccion de la PGR.

Alfonso Ortega López vio por última vez a Javier Duarte en mayo pasado, en el Hotel Camino Real de la Ciudad de México.

El abogado fiscalista saludó a quien había conocido hace 20 años, cuando los presentó su amigo en común Moisés Mansur Cysneiros. Uno estudiaba en el ITAM y el otro en la Universidad Iberoamericana.

Ortega estaba preocupado y le confesó al Gobernador que tenía miedo y que ya no quería seguir participando en sus negocios, donde su verdadero papel había sido prestar su nombre para las empresas y bienes del priista.

El escándalo ya estaba en todo su apogeo. Duarte no ocultó su molestia ante quien había sido un servidor leal en los últimos seis años.

"Él me jaló del brazo y me dijo que yo estaba metido en esto, que yo estaba involucrado y dijo 'tú sabes de dónde viene el dinero'", relató a la PGR el abogado de 40 años de edad.

A partir de ese momento, el fiscalista que desde hace 9 años dirigía un exitoso despacho en Cancún, sacó a su familia del país y anduvo a salto de mata, durmiendo cada noche en lugares distintos.

Por terceros, le hicieron llegar recados que consideró amenazas y que lo llevaron a tomar un camino sin retorno. El pasado 12 de octubre entró por su propio pie a la PGR para confesar todo lo que sabía.

Ortega se convirtió en el testigo que aceleraría la caída del Gobernador veracruzano.

Soltó una larga lista de empresas y bienes que, según su dicho, había adquirido para Duarte y de muchas otras que sabía que otros prestanombres le habían comprado.

Habló de 30 casas rematadas en Miami, Florida; 5 tiempos compartidos en el Hotel St. Regis de Nueva York; un inmueble en Woodlands, Texas; otro en Arizona y un departamento en Madrid.

Incluyó un edificio en Masaryk, al lado del Hotel Habita; 3 departamentos en el Club de Golf Bosques de Santa Fe y dos terrenos en Calle Sierra Fría, en las Lomas de Chapultepec; un terreno en Avenida Chapultepec y Salamanca y un inmueble en la Delegación Coyoacán.

Una casa en Tlacotalpan; el rancho El Faunito, en Córdoba, y la Torre Pelícano en Boca del Río, estas tres últimas en Veracruz. Señaló al rancho Las Mesas, en Valle de Bravo; una plaza comercial en Metepec y unas bodegas en Ocoyoacac, en el Estado de México.

Dijo haber comprado 2 departamentos en Ixtapa Zihuatanejo, Guerrero, y parcelas ejidales en Campeche, además de que sabía -sin dar detalles- que otras personas le compraron inmuebles en Cancún, Quintana Roo.

Una lancha italiana de 790 mil dólares y joyas por 225 mil dólares para la esposa del Mandatario fueron otras de las compras en las que de una u otra manera Ortega intervino.

Desde el 2010, en que Duarte le pidió concretar la primera operación como testaferro en la compra de los departamentos de Ixtapa por 3 millones de dólares, cada 30 días el litigante acudía puntualmente a la oficina de Contreras y Janeiro, en Polanco, para cobrar sus honorarios.

"El beneficio económico que yo recibí por hacer todas estas operaciones como prestanombres fue de 300 mil en efectivo, en un sobre cerrado afuera de las oficinas de Contreras y Janeiro. Gustavo Pérez me daba el sobre", expuso.

"El procedimiento para la entrega de dinero era que me hablaban y me decían 'ya está tu pago' y yo iba a recogerlo".

Además del dinero, viajó algunas veces con Duarte, pero sobre todo con Mansur, su amigo de aulas en el ITAM. Con Moisés fue 10 veces a Estados Unidos, algunas de ellas a Aspen, Colorado, y a Las Vegas, Nevada.

Ortega no volvió a ver a Duarte desde el Camino Real y de Mansur supo que el mes pasado estaba en Estados Unidos, porque habló con él. De otros allegados al Gobernador, como Rafael Gerardo Rosas Bocardo, refirió que estaba arrepentido.

"Creo que nada más me usaron... no pertenezco a ningún grupo u organización criminal, ni mis padres o esposa sabían nada, ahora entiendo que fui un instrumento para lavar dinero", dijo el fiscalista a la PGR, según la videograbación transmitida el domingo pasado en una audiencia judicial.

En el interrogatorio, un fiscal federal preguntó a Ortega para qué quería tanto dinero el Gobernador con licencia.

"Para asegurar sus fondos para el retiro ¿no?", respondió.
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