martes, 9 de mayo de 2017

Policía de Binomio K9 en SLP se SUICIDÓ: No hay apoyo Psicológico a los Elementos acusan


El Agente Daniel de San Luis Potosí, discutió con Chantal, quien pensó que se trataba de una discusión más. Lo había hecho enojar. Pero no es para tanto, pensó. En un rato se le pasa. No percibió nada más ni cuando él le dijo: “Voy a dejar de ser un estorbo para ti y para tu familia”.


Sus compañeros de corporación sabían que no se llevaba bien con su esposa. Y desde hace algún tiempo vivía en unión libre con Chantal. Pero como toda relación, tenían sus problemas. Acrecentados esos conflictos tal vez por su anterior relación, por las inconformidades de la familia de ella, y quizá por la diferencia de edades: ella 19, el 39.

Pero había un problema más: su trabajo como agente de la Policía Municipal de la capital potosina. Jornadas extenuantes, falta de apoyo psicológico, vacaciones postergadas, ausencia de un seguimiento personal en la salud de los elementos.

Eso al menos es lo que piensan algunos de quienes laboraban junto al ahora fallecido Daniel. En Facebook uno de sus ex colegas escribió: “Es nula la estabilidad emocional de cada oficial”.

Y agregó: “Nadie se preocupa por su salud mental y solo se preocupan por sus resultados en detenciones (borrachos, alterar el orden público, drogarse”.

Nadie pareció tampoco percatarse de que Daniel andaba mal, que necesitaba ayuda. Ni Chantal, quien convivía muy de cerca con él y sabía de sus problemas, de sus frustraciones, de sus preocupaciones.

Luego de la discusión que tuvieron esta noche de lunes ocho de mayo, ella lo vio quitar una conexión y bajar de la planta alta del departamento donde estaban en esos momentos, en la calle 77.

Ya pasaban de las once de la noche cuando, algo extrañada, bajó a ver qué pasaba.

“Yo esperé a que se le pasara lo enojado como otras veces”, insistió la mujer. Pero: “Cuando bajé lo encontré colgado con un cable”. Estaba suspendido de la escalera.

“Lo quise bajar y no pude, subí por un cuchillo y corté el cable, y lo recosté y traté de que me hablara, pero no respondió”.

Por la mañana, al enterarse de la noticia, hubo indignación entre algunos de quienes conocieron y fueron compañeros del policía. Comentó una agente al reportero: “A nadie le importa nuestro estado de salud mental…y eso me pone triste…han sido tres compañeros que han hecho lo mismo”.

— ¿Conociste a Daniel personalmente? —le preguntamos a la entrevistada.

— Sí lo conocía. Actualmente estaba como policía turístico. Pero él siempre fue policía canino, tenía a su cargo al perro policía “Diesel”.

Luego comenta: “¿Sabes?, cuando el maestro Antonio Garza (el último titular de la Dirección General de Seguridad Pública Municipal, DGSPM) estaba con nosotros fue el único que se preocupó por meter un grupo multidisciplinario de un médico…psicólogo…nutriólogo…dentista”.

— ¿Y qué pasó?

— Pues pasó que él se fue y ya no se le ha dado seguimiento…Nos cancelan permisos, vacaciones…hay compañeros a los que se les deben tres periodos vacacionales…

— ¿Qué carácter tenía él?

— Era muy buen compañero. Siempre estaba contento, siempre tenía una sonrisa, si estabas enojado siempre decía algo para distraerte.

Nos dice también que el agente Daniel Morales tenía 10 años de servicio en la corporación. Que tenía una hija “ya señorita”.

“Llegamos a hablar de nuestros hijos. Esa chica que dicen que lo encontró colgado no sé quién sea… como siempre estaba contento de verdad había muchachas hermosas, muy bonitas, que lo seguían, y muchas jovencitas; yo llegué a enterarme por él que tenía problemas con la esposa…”.

Y remata, a manera de último recuerdo de su ex compañero Daniel:

— Él amaba a Diesel, ese perro policía con el que está en la foto…
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