lunes, 7 de noviembre de 2016

Descubren búnker secreto de Duarte en Casa Veracruz, cuarto "al estilo Adolf Hitler”

Resultado de imagen para casa veracruz
Existe una habitación secreta en la Casa Veracruz. Se trata de un hallazgo que ha causado asombro entre los alcaldes que tomaron las instalaciones hace 24 horas: un cuarto de ocho metros cuadrados, de muros forrados con aislante térmico y acústico donde no se filtra el viento, ni el murmullo. “Es un búnker priísta al estilo Adolf Hitler”, aseguran. 

Las puertas se han abierto para la prensa y visitantes que desean conocer el recinto que comenzó a ser habitado desde el bienio de Fernando Gutiérrez Barrios, en 1986, hasta la era de Javier Duarte y Flavino Ríos.

Los munícipes, en su espera del rescate financiero por parte de la Federación, ofrecen recorridos gratuitos a los que acceden al inmueble. Llaman a los pavorreales que danzan sobre los verdes prados, interpretan las pinturas coloniales guindadas en las salas de juntas y hasta presumen los lavabos con acabados de mármol en los sanitarios del lugar.

 "Mientras en mi pueblo no hay comida en los albergues, aquí tienen hasta una cocina a su disposición", comparte María Angélica Méndez Margarito, alcaldesa de Mixtla de Altamirano, el municipio más pobre de Veracruz y el cuarto más marginado en el país, según registros del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. 

Sin embargo, uno de los alcaldes, asegura al reportero que no ha visto nada de espectacular y lo encamina hasta un cuarto que él mismo descubrió en su intento por distraer el sueño y el ocio, un búnker anexo a la sala de juntas donde una comisión de presidentes discutieron con el gobernador interino, Flavino Ríos, el día de ayer domingo 6 de noviembre.

El Alcalde, antes de abrir la puerta, muestra el grosor de sus muros, que sobrepasan los 60 centímetros, luego gira la manija metálica e invita a pasar a la habitación secreta de la Casa Veracruz. Se trata de una recámara compacta, con suelos de mármol en tonos grises que van a tono con las paredes y el techo. 



En el interior, la música y las pláticas de los presidentes municipales, a un metro de distancia, se pierden por completo. En el lugar hay una ventana que da al patio principal, que es la única panorámica que aminora el encierro claustrofóbico.



En el búnker sólo hay espacio para dos personas, se aprecian dos sillones de forro de piel, en tono blanco y una mesa de metal negra. De acuerdo con el personal del edificio, allí sólo una persona hace la limpieza, también una persona se encarga de llevar bebidas. Antes de entrar se debe tocar la puerta y mantenerse de pie afuera de la habitación hasta que una mano se estire para recibir los documentos o las bebidas.



Es todo lo que comentan los empleados de la Casa Veracruz, se excusan por no dar informaciones, pero aseguran que en el edificio hay mas cámaras de videovigilancia que focos en los techos.



Se ignora si el búnker fue adaptado por Javier Duarte de Ochoa, pues, de acuerdo con relatores, la casa fue habitada desde el periodo de Fernando Gutiérrez Barrios y que incluso Miguel Alemán Velasco fue el único que prescindió de las comodidades.



Los demás gobernadores del Estado, Dante Delgado Rannauro, Patricio Chirinos Calero, Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa sí ocuparon el inmueble. Por su parte, Flavino Ríos Alvarado habitó la casa unos 15 días, pues ante las presiones de los alcaldes, decidió gobernar al Estado por celular y ahora atender sus pendientes desde su domicilio, en Xalapa.



Se trata de una habitación privada, similar a la que utilizara Adolf Hitler en 1944, según historiadores, en un cuarto cerrado parecido, el alemán conspiraba con su gente cercana en el intento de gobernar el continente europeo, para luego expandir su doctrina por toda la orbe.



Pero también sitios similares fueron empleados por Adolfo López Mateos, expresidente de la República en 1958, quien sufría de migrañas crónicas y ahí aminoraba sus dolores, encuartelado, fumando tabacos. Historiadores aseguran que en aquel pequeño espacio sus lamentos no lograban filtrarse y que la única persona que entraba era Gustavo Díaz Ordaz, su secretario de Gobierno.



En el caso del búnker de la Casa Veracruz, una encargada de la limpieza asegura que también fue utilizado por Javier Duarte de Ochoa, a quien sus allegados describen como un hombre suspicaz, paranoico e irascible, que desconfiaba hasta de sus propios colaboradores.



Del Gobernador con licencia, prófugo de la justicia, también se sabe que su desconfianza llegó al grado de que a las reuniones en la sala donde Flavino discutió con los alcaldes perredistas y panistas, nadie entraba con dispositivos electrónicos, es decir celulares y cámaras, ni plumas, gafas o cualquier objeto que pudiera tener dispositivos de grabación o fotografía, todos eran depositados a la entrada en una canastilla.



Finalmente, los vecinos de la calle Guillermo Prieto cuentan que también fue en el periodo de Javier Duarte cuando fue elevada la barda de concreto del inmueble unos 90 centímetros más alta de lo que estaba, además de redoblar los circuitos cerrados de videovigilancia.



“Apenas venimos conociendo el predio. Nadie se acercaba cuando estaba Javier Duarte. Creemos que muchas cosas pasaron allí adentro”, comenta un vecino de la Casa Veracruz.

0 comentarios :

Publicar un comentario