domingo, 21 de agosto de 2016

“Soy del cártel, recibimos un reporte de tu celular"

El temor de rapto da pie a que los malhechores logren extorsionar.
Un joven y su familia cayeron en el engaño. 

Utilizando solo un teléfono celular, delincuentes lograron provocarles temor y a base de una historia pudieron hacer que les depositaran 15 mil pesos en un par de horas.

“Me llamaron a mi celular de un número que marcó como desconocido, me dijeron que de mi teléfono habían recibido una llamada diciendo que hubo 40 muertos y tantos involucrados de un cártel.

Le dije que no era posible porque yo siempre traigo conmigo el teléfono y no había hecho ninguna llamada.

Me pasó con su superior y éste dice soy el comandante de los zetas, soy amigo íntimo del presidente de Rioverde San Luis Potosí”, es parte del relato del muchacho quien narró lo acontecido una vez que fue apoyado por la Policía.

El supuesto comandante le dijo que tendrían que arreglar el asunto, que él y su secretaria irían a verlo personalmente, preguntándole si quería en la plaza o en la central de autobuses.


“Yo le dije que en la plaza pero dice mejor en la central, entonces me voy a la central pero no llega nadie. 

Suena mi celular y me preguntan qué ropa traía puesta y dice mira lo que pasa es que no podemos presentarnos ahorita, tendría que ser un lugar más seguro.
En un rato más te decimos dónde, necesitamos compres un teléfono nuevo para que no nos estén rastreando las llamadas”.

Asustado fue hasta su casa, tomó 500 pesos y fue a comprar un teléfono nuevo, austero.

Le decían que solo era para que los ayudara en las investigaciones. 

“Me pidieron que le quitara el chip a mi celular viejo para que no rastrearan la llamada y entonces le marqué del nuevo.

Dijeron que debía ir a un lugar sin gente, me fui a la planta, a unos maizales, pasé a echarle gasolina a mi moto, después me dicen ya hablamos con tu papá y está de acuerdo en las investigaciones, me lo pasan y él me pregunta dónde estás, yo le dije no puedo decirte porque es secreto”.

Se quedó por varios minutos esperando que llegara “la secretaria y un escolta” pero nunca llegaron, pasaron las horas y se quedó dormido entre los maizales.
Su error, confesó, fue haberles dicho cómo se llamaban sus papás y darles sus números de teléfono.

Al siguiente día le estuvieron marcando nuevamente y después de varias horas cayó en la cuenta de lo que realmente había ocurrido.

En ese tiempo a su papá también lo habían amedrentado e hicieron que depositara 15 mil pesos, por lo que le habían exigido más dinero.

Hasta las cinco de la tarde le dijeron que se podía ir, que ya estaba arreglado, que le dijera a su papá que había estado amarrado y que si no hacía lo que le habían pedido levantarían a toda la familia. 

“Yo seguía asustado, Llegué a la casa y mis papás me platicaron todo, ya habían depositado dinero”.

Arnulfo Urbiola Román, director de Planeación y Operaciones de Seguridad Pública del Estado refirió que la población debe estar atenta a estos modos de operar de los maleantes, que generalmente llaman de centros penitenciarios, y no dejarse engañar.

Que el relato del joven ayude para que no haya más víctimas de extorsiones como ya han ocurrido en la Zona Media y en general en todo el estado potosino.

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